La Gratitud: un regalo de vida.

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Es de bien nacidos ser agradecidos, dice el refrán popular.

 Por eso, al comienzo de este nuevo año podemos ahondar un poco más en la virtud del agradecimiento, que nos lleva a vivir con una postura de gratitud hacia la vida.

   La gratitud es fuente de alegría, de paz, de serenidad,y de humildad en muchos sentidos. Nos hace reconocer que no estamos solos y que necesitamos de los demás para vivir en sociedad.

  La gratitud es una virtud humana que permite reconocernos necesitados de fe y de esperanza, principalmente en Dios. ¿Cómo podré pagar a Dios todo el bien que me ha hecho? (Sal 115,12)

  A lo largo de la historia del ser humano podemos evocar innumerables situaciones en las que el agradecimiento y el  reconocimiento del valor de las personas, trae consigo innumerables beneficios, incluso para la salud física y mental.

  “La mejor custodia de los beneficios recibidos consiste en tenerlos presentes siempre y dar gracias constantemente por haberlos recibido”(F. Fernández Carvajal. Antología de Textos. p. 17)

  Por eso, agradecer y fijar nuestra atención en todo aquello que tenemos y no solo en lo que nos falta, nos lleva a vivir en un estado de tranquilidad, que genera a su vez,  una sensación de plenitud.

  La gratitud “constituye un eficaz vínculo entre los hombres y revela con exactitud la calidad interior de una persona…Si falta esta virtud se hace dificultosa la convivencia humana”. (Fernández Carvajal F. Antología de Textos. P. 18)

  Para vivir con agradecimiento, podemos considerar los siguientes puntos:

1.- Esforzarnos por crear un mejor ambiente a nuestro alrededor que nos lleve a vivir de manera más cordial y facilite la convivencia.

2.- Sensibilizarnos en apreciar los pequeños grandes detalles que los demás tienen con nosotros. Por ejemplo; que alguien ponga orden en nuestra casa, que haya comida rica cada día, que nuestra ropa esté limpia y doblada en nuestros closets, etc.

3.- Empeñarnos por no guardar resentimientos ni deseos de venganza.Procurar ser más comprensivos con aquellos con quienes convivimos.

4.- Dar importancia tanto al fondo como a la forma en la que pedimos las cosas. Por favor, gracias y perdón: palabras mágicas en la convivencia diaria.

5.- Finalmente, tener la valentía de admitir que no siempre tenemos la razón.Que podemos aprender de los demás y agradecerles que nos enseñen a reconocer nuestros errores.

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